Tecnología y manejo inteligente para asegurar el agua en la ganadería


Las olas de calor dejaron de ser eventos excepcionales para transformarse en una constante del verano argentino. En la Cuenca del Salado y otras regiones ganaderas, el estrés térmico ya impacta de lleno en la productividad, afectando el consumo, la ganancia de peso y la eficiencia reproductiva de los rodeos. Frente a este escenario, el agua se consolida como el recurso estratégico por excelencia y su gestión eficiente marca la diferencia entre sostener la producción o sufrir pérdidas evitables.

Así lo explica de acuerdo a Valor Carne el médico veterinario Sebastián Maresca, investigador del INTA Cuenca del Salado, quien remarca que “el manejo inteligente del agua ya no es un lujo, sino una necesidad”. En un contexto de veranos más largos y calurosos, anticiparse con planificación y tecnología resulta clave para preservar el bienestar animal y los resultados del sistema.

El agua, un nutriente crítico frente al calor

El estrés calórico afecta por igual a animales de cría, recría y feedlot. Cuando las temperaturas se elevan, disminuye el consumo de alimento y se resiente el desempeño productivo, con efectos que pueden prolongarse más allá del verano. En ese marco, el acceso permanente a agua de calidad se vuelve central, ya que es el principal mecanismo que tienen los bovinos para regular su temperatura corporal.

Conocer los requerimientos hídricos es el primer paso. Una vaca Angus de 500 kilos puede pasar de consumir 40–50 litros diarios a más de 70 litros durante una ola de calor, especialmente cuando las temperaturas superan los 30 °C. Además, el tipo de dieta incide directamente: los forrajes verdes aportan parte del agua, mientras que en sistemas con pasto seco o dietas concentradas el bebedero se transforma en el único sostén.

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Infraestructura pensada para los picos estivales

No alcanza con tener agua: debe ser accesible y suficiente en los momentos críticos. Los especialistas recomiendan entre 5 y 7 centímetros lineales de bebedero por animal en verano, para evitar amontonamientos y competencia. Asimismo, las reservas deben dimensionarse según los picos de consumo y no por el promedio anual.

Un rodeo de 200 vacas puede demandar hasta 16.000 litros diarios durante una ola de calor. Contar con reservas para al menos tres días permite absorber fallas en molinos o la falta de viento, una situación cada vez más frecuente. En este punto, la tecnología empieza a jugar un rol decisivo.

Bombas solares: agua garantizada cuando más se necesita

Las bombas sumergibles alimentadas con energía solar se consolidan como una solución eficiente y flexible. Aseguran caudal constante incluso en días sin viento, justo cuando el molino tradicional suele fallar. Existen equipos capaces de abastecer desde 200 hasta 400 vacas por día, con tanques elevados y cerrados que mantienen el agua limpia.

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Según Diego Belio, especialista en energías renovables, “cuanto más calor hace, mejor funcionan estos sistemas, porque hay más horas de sol”. Además, su portabilidad y bajo mantenimiento las vuelven ideales para campos arrendados. La experiencia de productores como Christian Jodor, en Rauch, confirma que estas bombas permitieron sostener la carga animal incluso en los veranos más exigentes.

Monitoreo remoto: decisiones a tiempo

Otra herramienta que gana terreno es el monitoreo de bebederos mediante cámaras. Permiten observar en tiempo real el funcionamiento de las aguadas, detectar faltantes o consumos anormales y reducir recorridas, algo clave ante la escasez de personal.

Equipos alimentados con paneles solares y conectividad 4G ofrecen cobertura de varios kilómetros. Para productores como Gustavo Ormaechea, el acceso inmediato a la información evita que los problemas se detecten cuando el daño ya está hecho, especialmente durante las olas de calor.

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Sombra artificial: menos estrés, más eficiencia

La sombra es un complemento fundamental del manejo hídrico. Las vacas sin sombra pueden beber hasta un 25% más de agua, ya que acumulan mayor calor corporal y reducen el tiempo de pastoreo. Ensayos de campo muestran que la sombra artificial mejora el consumo de alimento y reduce los picos de estrés.

Estructuras móviles, fáciles de instalar y trasladar, permiten asegurar entre 4 y 6 metros cuadrados por animal. Productores como Juan Miguel Amespil, en Rauch, destacan que estas soluciones impactan directamente en el bienestar animal y en la estabilidad productiva.

El mensaje es claro: frente a veranos cada vez más extremos, la gestión inteligente del agua es imprescindible. Bombas solares, monitoreo remoto y sombra artificial son tecnologías accesibles que permiten anticiparse, cuidar los animales y sostener la producción. En muchos casos, evitar pérdidas está al alcance de una mejor planificación.