SENASA refuerza controles para el ingreso de agroalimentos desde el exterior
Ante el incremento del tránsito de pasajeros en las fronteras por el período de vacaciones, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recordó las normas que regulan la entrada de productos de origen animal y vegetal al país (agroalimentos). El objetivo del organismo es proteger la producción agropecuaria nacional frente a plagas y enfermedades no presentes en Argentina, así como garantizar que no se introduzcan agroalimentos sujetos a programas oficiales de erradicación.
“El cuidado del estatus zoofitosanitario es fundamental para mantener la competitividad de nuestros productos agroalimentarios y la salud de la población”, indicó un portavoz de SENASA. Por ello, el organismo refuerza la presencia de inspectores en más de 110 pasos fronterizos, incluyendo aeropuertos, puertos, pasos terrestres y fronteras fluviales, para supervisar el cumplimiento de la normativa vigente con respecto al ingreso de agroalimentos desde el exterior.
Qué se puede ingresar al país
Según la Resolución 295/99, existe un listado positivo de agroalimentos autorizados, que pueden ingresar sin inconvenientes, siempre que se trate de cantidades acordes al consumo personal y debidamente envasados y rotulados de fábrica. Entre estos productos se incluyen:
- Conservas de pescado, cerdo y aves.
- Frutos o vegetales procesados, mermeladas y frutas confitadas.
- Jugos, azúcar, aceite y otros productos alimenticios procesados.
El SENASA enfatiza que la autorización es personal y limitada, y que los agroalimentos deben cumplir estrictamente con las condiciones de envase y etiquetado. Esto garantiza la trazabilidad y reduce el riesgo de contaminación o propagación de enfermedades.

Controles en equipajes y vehículos
El personal del organismo tiene la facultad de inspeccionar equipajes, vehículos y cargas que ingresen al país. En caso de detectar productos no autorizados o de riesgo sanitario, se procede al decomiso y desnaturalización segura de los mismos, siempre en presencia del viajero. Además, se labra un acta que deja constancia del procedimiento que se llevó a cabo.
Estas medidas implementadas por el Senasa buscan minimizar los riesgos para la producción nacional, evitando la introducción de plagas y enfermedades que podrían afectar tanto a la ganadería como a la agricultura. Asimismo, contribuyen a mantener abiertos los mercados internacionales para los productos agroalimentarios argentinos, asegurando que cumplan con los estándares sanitarios exigidos por otros países.

Recomendaciones para los viajeros
SENASA aconseja a los pasajeros que se informen antes de viajar o regresar a Argentina sobre los agroalimentos permitidos. Esto evita demoras en los controles fronterizos y posibles sanciones. Para ello, la entidad pone a disposición varios canales de información:
- Apartado “Información para el viajero” en la página web del SENASA.
- Correo electrónico: [email protected].
- WhatsApp oficial: +54 11 3585-9810.
De esta manera, los pasajeros pueden consultar previamente qué agroalimentos, semillas o productos de origen animal y vegetal están autorizados y bajo qué condiciones, garantizando un ingreso seguro y conforme a la normativa.

Protección de la producción nacional
El reforzamiento de los controles es especialmente relevante durante las vacaciones, cuando aumenta significativamente el tránsito internacional de pasajeros. SENASA busca prevenir la entrada de plagas, enfermedades y agroalimentos de riesgo que podrían afectar cultivos, ganado y cadenas de valor agroalimentarias.
El organismo también enfatiza que estas medidas no buscan dificultar el ingreso de agroalimentos de consumo personal, sino garantizar que se respeten los requisitos de sanidad y etiquetado. Así, se protege tanto la producción nacional como la salud de los consumidores.
En resumen, los viajeros deben informarse, cumplir con los requisitos de transporte de alimentos y cooperar con los controles en las fronteras. Estas acciones forman parte del esfuerzo de SENASA para mantener la competitividad de los agroalimentos argentinos, asegurar la sanidad del sector y garantizar la protección del estatus zoofitosanitario frente a riesgos provenientes del exterior.
