Aftosa sin vacunación: Paraguay sostiene su plan sanitario y se profundiza la grieta con los ganaderos


El camino hacia un Paraguay libre de fiebre aftosa sin vacunación volvió a encender el debate dentro de la ganadería nacional. La reciente respuesta del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) a los reclamos del sector productivo dejó en claro que el organismo no dará marcha atrás en su hoja de ruta sanitaria, aun frente a la resistencia de los principales gremios ganaderos.

La discusión no es menor: la fiebre aftosa es uno de los pilares del estatus sanitario y del acceso a mercados internacionales, y cualquier cambio en el esquema vigente despierta temores, expectativas y fuertes tensiones entre el Estado y los productores.

La postura oficial: un proceso técnico y de largo plazo

Desde Senacsa sostienen que la transición hacia un esquema sin vacunación no es una decisión improvisada ni reciente. El organismo explicó que el análisis comenzó en 2017, con evaluaciones técnicas, estudios epidemiológicos y encuentros con distintos actores de la cadena cárnica, tanto del ámbito público como privado.

Según la autoridad sanitaria, el objetivo central es avanzar de forma gradual y responsable, evitando retrocesos en el estatus alcanzado por Paraguay tras décadas de inversión en sanidad animal. En ese sentido, remarcan que el país cuenta con un sistema de vigilancia fortalecido, experiencia técnica y antecedentes que permiten discutir un nuevo escenario sanitario.

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El presidente de Senacsa, José Carlos Martin, detalló que el plan contempla un período de transición de aproximadamente 27 meses, con la meta de lograr el reconocimiento internacional como país libre de aftosa sin vacunación hacia el año 2029. Además, se prevé la creación de un Comité Gestor, integrado por representantes del sector público y privado, que acompañará el proceso y evaluará los pasos a seguir.

Competitividad y mercados: los argumentos del Senacsa

Uno de los ejes centrales del planteo oficial es el impacto comercial. Desde el organismo advierten que no avanzar hacia el estatus sin vacunación contra la fiebre aftosa podría dejar a Paraguay en desventaja frente a otros países de la región que ya adoptaron o evalúan estrategias similares.

El estatus sanitario sin vacunación permitiría, según Senacsa, mejorar el posicionamiento internacional de la carne paraguaya, acceder a mercados más exigentes y consolidar la imagen del país como proveedor confiable de alimentos. A esto se suma la posibilidad de reducir costos asociados a las campañas sistemáticas de vacunación, tanto para el Estado como para los productores.

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En un contexto global donde la sanidad y la trazabilidad pesan cada vez más en las decisiones de compra, el organismo considera que el debate no puede postergarse indefinidamente. Para Senacsa, la clave está en anticiparse y no quedar rezagados en un escenario internacional cada vez más competitivo.

El rechazo de los ganaderos y los temores sanitarios

Del otro lado, los gremios ganaderos mantienen una postura firme. La Asociación Rural del Paraguay (ARP) y otras entidades del sector consideran que la vacunación es un pilar irremplazable del estatus sanitario actual, y advierten que su suspensión podría exponer al país a riesgos innecesarios.

Los productores señalan que cualquier falla en los controles o en la vigilancia epidemiológica tendría consecuencias graves, tanto económicas como comerciales. En ese marco, expresaron su rechazo a decisiones que perciben como apresuradas o unilaterales, y reclamaron mayor consenso y participación real del sector productivo en la toma de decisiones.

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Además, remarcan que el prestigio sanitario de Paraguay se construyó con años de esfuerzo conjunto y que una eventual reintroducción de la aftosa sería devastadora para la ganadería y las exportaciones. Por eso, insisten en que el esquema vigente no debe modificarse sin garantías sólidas y ampliamente consensuadas.

Debate abierto con impacto estratégico

Pese a las diferencias, desde Senacsa aseguran que el diálogo institucional continúa abierto y que el proceso seguirá desarrollándose en ámbitos técnicos. La discusión sobre la aftosa quedó instalada en la agenda ganadera, reflejando la tensión entre la prudencia sanitaria y la necesidad de adaptarse a un nuevo contexto global.

Lo cierto es que la definición del rumbo sanitario no solo impactará en la producción, sino también en la estrategia exportadora y en el posicionamiento internacional del país. En ese equilibrio entre riesgo y oportunidad, Paraguay enfrenta una decisión clave para el futuro de uno de sus sectores económicos más importantes.