Aftosa: SENASA redefine la estrategia de vacunación tras 20 años sin brotes


Después de casi 20 años sin circulación viral de aftosa y a tres décadas del inicio de la vacunación sistemática, Argentina dio un paso histórico en la lucha contra la fiebre aftosa. A través de la Resolución 711/2025, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó la estrategia nacional de inmunización, ajustando protocolos de vacunación y movimientos de hacienda a un escenario sanitario consolidado.

El último brote registrado en el país data de 2006. Desde entonces, el estatus de zona libre con vacunación se sostuvo gracias a campañas periódicas y a un sistema de control epidemiológico riguroso. Ahora, el organismo decidió adecuar el esquema a la realidad actual: vacunas con mayor duración de inmunidad, ausencia de circulación viral y experiencia acumulada en la gestión sanitaria.

Nuevo cronograma de la aftosa para 2026

La primera campaña de 2026 comenzará el 2 de marzo y se extenderá hasta el 30 de abril. En ese período se vacunarán todas las categorías de bovinos y bubalinos en provincias como Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, San Luis, Santa Fe y Entre Ríos. En Mendoza, la campaña se prolongará hasta el 29 de mayo.

La segunda campaña de aftosa, prevista entre el 8 de junio y el 10 de julio (con fechas específicas para Mendoza del 22 de junio al 24 de julio), estará enfocada exclusivamente en terneros y terneras.

El cambio más significativo es la eliminación de la campaña de octubre. A partir de este año, la inmunización de los terneros nacidos el año anterior se concentrará en la campaña de marzo-abril, unificando criterios y simplificando la planificación sanitaria para los productores.

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Recategorización y autogestión en SIGSA

Una de las principales novedades operativas para la aftosa será la modalidad de cambio de categoría de terneros y terneras a novillitos y vaquillonas. Solo podrán recategorizarse aquellos animales que cuenten con dos dosis de vacuna registradas.

El procedimiento será más ágil: el productor podrá gestionar la solicitud de manera digital, y la oficina local de SENASA verificará en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA) que el animal haya recibido ambas dosis —por ejemplo, la primera en octubre/noviembre de 2025 y la segunda en la primera campaña de 2026— antes de autorizar el cambio.

Esta herramienta de autogestión apunta a reducir tiempos administrativos y facilitar la operatoria comercial, sin resignar trazabilidad ni control sanitario.

Movimientos de hacienda y feedlots

El nuevo esquema mantiene flexibilidad para el traslado de animales, aunque con requisitos claros. Cualquier bovino podrá movilizarse con al menos una dosis registrada en SIGSA hacia cualquier destino.

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En el caso de la venta de terneros, será posible comercializarlos con una sola dosis aplicada. Sin embargo, el comprador asumirá la obligación de administrar la segunda vacuna en su establecimiento para habilitar el cambio de categoría en el sistema.

Los feedlots también tendrán modificaciones. Se elimina la figura de Establecimiento de Riesgo (ERS) y se abre la posibilidad de optar por una estrategia de vacunación sistemática. Aquellos que adhieran quedarán exceptuados de la primera campaña de totales en 2026 y vacunarán sus terneros únicamente en la segunda campaña.

Optimización sin bajar la guardia

La actualización normativa busca un equilibrio entre eficiencia y resguardo sanitario. El objetivo es optimizar recursos del Estado y del productor, reducir costos operativos y simplificar procesos, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia epidemiológica robusta.

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En un contexto regional donde varios países han revisado sus esquemas tras años sin brotes, Argentina ajusta su estrategia sin abandonar el principio precautorio que permitió consolidar su estatus sanitario. La decisión no implica relajar controles, sino adaptarlos a una etapa distinta del ciclo sanitario.

El desafío hacia adelante será sostener la disciplina en la vacunación y el cumplimiento de registros, claves para preservar el acceso a mercados internacionales y la confianza sanitaria construida en las últimas décadas.

Con esta reforma, el país inaugura una nueva fase en la lucha contra la aftosa: menos campañas, mayor focalización y más herramientas digitales, pero con el mismo objetivo estratégico que rige desde hace 30 años de mantener a la Argentina libre de la enfermedad y proteger uno de los principales activos de su cadena ganadera.