El fútbol argentino para en bloque tras la denuncia contra la AFA
El fútbol argentino quedará en pausa el fin de semana del 8 de marzo. La decisión, adoptada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), implicará la suspensión completa de la actividad oficial entre el jueves 5 y el domingo 8, abarcando la fecha 9 del Torneo Apertura de la Liga Profesional y todas las categorías, incluidas las divisiones formativas.
La medida fue resuelta en repudio a la denuncia presentada por la ARCA por presunta evasión impositiva. Puertas adentro de la dirigencia, la situación es interpretada como un ataque político del Gobierno nacional, en un contexto de fuerte tensión institucional. El freno deportivo, aseguran, busca visibilizar el conflicto y respaldar a las autoridades señaladas en la causa.
La denuncia y el avance judicial
La causa se inició el 12 de diciembre pasado tras una presentación del ente recaudador, que acusó a la AFA de omisión sistemática en el pago de tributos y retención de aportes previsionales entre marzo de 2024 y septiembre de 2025. El monto señalado supera los 19.000 millones de pesos, cifra que generó impacto inmediato en el ambiente futbolístico.
La investigación quedó en manos de la Cámara Nacional en lo Penal Económico. Fueron citados a declarar el presidente Claudio “Chiqui” Tapia, el tesorero Pablo Toviggino, el secretario general Cristian Malaspina, el gerente general Gustavo Lorenzo y Víctor Blanco, ex titular de Racing y ex secretario de la entidad. Las indagatorias están previstas para los primeros días de marzo, en paralelo al parate anunciado.

Restricciones, viajes y defensa institucional
En el marco del expediente, Tapia y Toviggino habían recibido una prohibición para salir del país. Sin embargo, el juez Diego Amarante autorizó que el presidente de la AFA viaje a Barranquilla y a Río de Janeiro para cumplir compromisos oficiales como vicepresidente de la CONMEBOL, previo pago de una caución de cinco millones de pesos.
Desde la conducción del fútbol sostienen que la entidad no registra deudas exigibles vinculadas a las obligaciones fiscales mencionadas en la denuncia. En un comunicado oficial, la AFA afirmó que las obligaciones están al día y que la suspensión de la actividad fue decidida “por unanimidad” como gesto de rechazo a lo que consideran una imputación infundada.

Un conflicto con trasfondo político
El clima de confrontación quedó expuesto tras la reunión de Comité Ejecutivo realizada en el predio de Ezeiza. A la salida, Fabián Berlanga, presidente de Vélez, sostuvo que “si es necesario” el fútbol adoptará medidas y consideró que existe una persecución desde la Casa Rosada. Según su postura, el conflicto excede lo tributario y se inscribe en una disputa más amplia sobre el modelo institucional del deporte.
Dirigentes cercanos a la AFA vinculan la tensión con el impulso oficial a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), iniciativa promovida por el Gobierno que preside Javier Milei. Desde el fútbol federado remarcan que los clubes ya manifestaron su rechazo a ese esquema y defienden el modelo asociativo vigente.

Impacto deportivo y económico
La suspensión no solo altera el calendario competitivo, sino que también impacta en derechos de televisión, contratos comerciales y planificación de los clubes. El parate alcanza a todas las categorías de la AFA, desde la Liga Profesional hasta el ascenso y el fútbol juvenil, generando un efecto dominó en la organización de torneos y entrenamientos.
Mientras la causa judicial sigue su curso, el fútbol argentino se encamina a un fin de semana sin actividad oficial, en un escenario donde la disputa institucional se mezcla con la política y la economía. La resolución del conflicto marcará no solo el calendario deportivo inmediato, sino también el rumbo de la relación entre el Estado y la conducción del deporte más popular del país.
