La actividad agropecuaria argentina alcanza nuevos récords impulsada por la producción primaria
La actividad agropecuaria argentina continúa mostrando un desempeño sólido. El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, registró en febrero un crecimiento mensual del 0,2% y alcanzó un nuevo máximo histórico, encadenando cuatro meses consecutivos en niveles récord.
En términos interanuales, la actividad agropecuaria se ubicó 15,8% por encima de febrero de 2025, reflejando el fuerte impulso que está teniendo la producción primaria en el inicio de 2026. El indicador se compone de 12 series vinculadas a diferentes eslabones del sector, de las cuales siete mostraron variaciones positivas durante el segundo mes del año, mientras que cinco registraron retrocesos.
El principal motor del crecimiento de la actividad agropecuaria fue el avance de las labores agrícolas, especialmente impulsado por una campaña excepcional de girasol, mientras que otros indicadores vinculados a la industria y las exportaciones mostraron un desempeño más moderado.

La producción agrícola impulsa la actividad
El subíndice vinculado a la producción de cultivos fue uno de los principales factores detrás del crecimiento del indicador general de la actividad agropecuaria. La serie que mide el avance de las labores agrícolas encadenó en febrero su quinta suba mensual consecutiva, con un incremento del 1,7%.
De esta manera, en los últimos cinco meses el indicador acumuló una expansión del 15,7%, superando incluso el récord alcanzado en enero y marcando un nuevo máximo histórico. Este crecimiento se explica principalmente por el avance de la cosecha de girasol y el progreso de la campaña de granos gruesos.
La siembra de maíz avanzó dos puntos porcentuales durante febrero y alcanzó el 99% del área estimada, mientras que la implantación de sorgo llegó al 98% de la superficie proyectada. En tanto, la siembra de soja finalizó durante el mes, aunque con una superficie total algo menor respecto de campañas anteriores.
En cuanto a las labores de cosecha dentro de la actividad agropecuaria, la recolección de girasol tuvo un avance destacado de 19 puntos porcentuales, impulsada por la mayor superficie sembrada del siglo. Al mismo tiempo, comenzó la cosecha de maíz temprano, con un progreso mensual cercano al 4% de una campaña que se proyecta como la más grande registrada hasta el momento.
En términos interanuales, la producción primaria mostró un crecimiento cercano al 25% respecto a febrero del año pasado, favorecida por una cosecha fina récord, una campaña histórica de girasol y la expectativa de una producción de maíz que podría marcar un nuevo récord nacional.

La agroindustria muestra señales de desaceleración
A diferencia del dinamismo de la producción primaria dentro de la actividad agropecuaria, la actividad agroindustrial registró una leve caída mensual del 0,8% en febrero, explicada principalmente por un menor nivel de actividad en los sectores de molienda y faena.
En el caso de la industria aceitera, la molienda de soja retrocedió 3,7% respecto a enero, acumulando su quinta caída consecutiva. Este comportamiento se vincula a que, hacia fines de 2025, una gran parte de la producción se destinó directamente a la exportación de poroto, reduciendo la disponibilidad de materia prima para el procesamiento local.
Por su parte, la molienda de girasol también registró una leve baja del 0,4%, mientras que el procesamiento de cereales mostró un desempeño positivo. La molienda de trigo avanzó 0,3% mensual y acumuló cinco meses consecutivos de crecimiento, mientras que la molienda de cebada creció 1,7%.
En el sector cárnico dentro de la actividad agropecuaria, la faena bovina continuó mostrando una tendencia descendente, con una caída del 0,3% en febrero. La menor disponibilidad de hacienda, consecuencia de la sequía de años anteriores que redujo el stock ganadero, explica en parte este comportamiento.

Las exportaciones retrocedieron en el mes
El último eslabón de la actividad agropecuaria, representado por las exportaciones agroindustriales, también mostró un retroceso en febrero. El subíndice de agroexportaciones registró una caída mensual del 5,6%, principalmente debido a menores envíos de soja y maíz.
En el caso de la soja, los volúmenes exportados se ubicaron 23% por debajo del promedio histórico para febrero, luego de que a fines de 2025 se registraran ventas externas excepcionalmente altas, impulsadas por la demanda internacional en el marco de tensiones comerciales entre China y Estados Unidos.
Las exportaciones de maíz también retrocedieron, con volúmenes 25% inferiores al promedio para el mes, en un contexto de elevada oferta global que presiona los mercados internacionales.
El mejor desempeño relativo se observó en el complejo girasol. Las exportaciones alcanzaron 580.000 toneladas, el mayor volumen registrado para febrero desde 2002, quintuplicando el promedio de los últimos cinco años para ese mes.
