El 2026 y la necesidad de lluvias: qué dice el pronóstico hasta abril


Por la falta de lluvias, la expectativa de una campaña agrícola con rindes elevados comenzó a perder fuerza a medida que avanzó el verano. Luego de un inicio alentador, con buenas recargas hídricas en amplias zonas productivas, la necesidad de lluvias efectivas y la persistencia de temperaturas elevadas volvieron a encender señales de alerta, especialmente en la región núcleo y en buena parte de la franja central del país.

Enero dejó registros de precipitaciones muy por debajo de lo esperado en sectores clave para la producción de soja y maíz. Las tormentas se mostraron erráticas, con núcleos de lluvias intensas pero muy localizadas, que no lograron recomponer el perfil de humedad de manera generalizada. En muchos casos, los frentes pasaron sin descargar agua efectiva, profundizando el estrés hídrico de los cultivos.

A este escenario se sumó un régimen térmico exigente. Si bien las temperaturas elevadas son habituales para esta época del año, su impacto se potencia cuando las reservas de agua en el suelo son limitadas. La combinación de calor persistente y déficit hídrico aceleró el consumo de humedad, redujo la capacidad de recuperación de los lotes y obligó a los productores a seguir el clima día a día, con especial atención al corto plazo.

El panorama a mediano plazo no muestra señales claras de alivio. Según el último pronóstico climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), correspondiente al período febrero-marzo-abril, se mantendría la tendencia observada durante el verano, con lluvias normales o inferiores a la media y temperaturas que se ubicarían por encima de los valores históricos en gran parte del país.

Lluvias: un trimestre con distribución desfavorable

De acuerdo con el informe del SMN, las probabilidades de precipitación para el trimestre en curso se presentan de manera heterogénea. Se esperan lluvias superiores a lo normal en sectores del NOA, mientras que en el Litoral, Formosa, Chaco, el este de Salta, Cuyo y el sur de la Patagonia las precipitaciones se ubicarían dentro de los valores normales.

En contraste, el pronóstico anticipa condiciones normales a inferiores a lo normal en Buenos Aires, La Pampa y el centro-norte de la Patagonia. Este punto genera particular preocupación en amplias zonas bonaerenses, que aún arrastran secuelas de eventos hídricos extremos de campañas anteriores y que ahora enfrentan un nuevo período de escasez de agua en momentos clave para la definición de los rindes.

En el caso de Córdoba, una provincia central para la producción nacional de granos, el mapa trimestral no asigna una categoría definida. Desde el organismo oficial explican que esta situación indica ausencia de una tendencia dominante, por lo que se recomienda analizar el comportamiento histórico del trimestre y complementar la información con pronósticos de corto plazo.

Temperaturas: el calor seguirá marcando el ritmo

En materia térmica, el pronóstico resulta más contundente. El SMN prevé temperaturas medias superiores a lo normal en el Litoral, el norte y noroeste del país, Cuyo, Córdoba y Santa Fe. Para el norte de Buenos Aires, La Pampa y el oeste patagónico, se esperan valores normales a superiores a lo habitual, mientras que el sur bonaerense y el este y sur de la Patagonia se mantendrían dentro de parámetros normales.

Este escenario consolida un contexto desafiante para la campaña gruesa. Con cultivos transitando etapas críticas y reservas hídricas ajustadas, el margen de maniobra se reduce y cualquier evento de lluvias adquiere un peso determinante. Así, una campaña que comenzó con expectativas elevadas quedó sujeta, una vez más, a la incertidumbre climática y a la evolución de un verano que, al menos hasta abril, no promete grandes alivios.