15 días claves: las lluvias definirá la campaña de soja y maíz
La campaña gruesa entra en una etapa determinante y necesita de lluvias urgentes. Con cuadros que muestran síntomas de estrés hídrico y perfiles que vienen ajustados desde hace meses, el futuro productivo de la soja y el maíz argentinos dependerá en gran medida de lo que ocurra con el clima en las próximas dos semanas.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) fue contundente: si no llegan precipitaciones en los próximos 10 a 15 días, podrían profundizarse los recortes. Aun así, el panorama mantiene un delicado equilibrio. Hay regiones muy afectadas por la sequía, pero los lotes que lograron mejores condiciones están compensando parte de esas pérdidas y sostienen las estimaciones nacionales.
Hoy los números que maneja el mercado hablan de 48 millones de toneladas para la soja y 62 millones para el maíz. Son cifras importantes, pero extremadamente sensibles a cada milímetro que pueda caer en el corto plazo.

La soja, en la cuerda floja
El informe de la BCR pone el foco en la necesidad urgente de agua, especialmente en la franja este del área agrícola. Allí, regiones como el sur de Santa Fe, el centro-este de Buenos Aires y sectores del sur de Córdoba deberían recibir, según los técnicos, al menos 40 milímetros en la próxima semana y otro tanto en la siguiente para estabilizar el escenario.
“Lo que suceda con las lluvias en los próximos 10 a 15 días será fundamental para ponerle un piso a la campaña y evitar mayores recortes”, advirtió la entidad.
El problema es que, aunque los pronósticos muestran señales alentadoras, también evidencian una marcada volatilidad. Los sistemas vienen dejando precipitaciones aisladas y muy desparejas. En este contexto, algunos partidos pueden recibir alivio mientras otros quedan nuevamente al margen.

“El agua está dando vueltas, pero es muy difícil prever qué zonas finalmente logren ser alcanzadas y cuáles salteadas”, explicó el consultor Alfredo Elorriaga en el reporte semanal.
Dentro del cultivo, la soja de segunda es la que enfrenta el cuadro más delicado. La extraordinaria campaña triguera previa consumió buena parte de la humedad disponible en los perfiles, y ahora el cultivo arrastra esa herencia en un momento crítico de definición de rendimiento.
Los relevamientos indican que los rindes potenciales ya sufrieron caídas de entre 20% y 60%, e incluso se estima que hay unas 310.000 hectáreas que podrían no cosecharse.
A nivel país, la proyección actual es de un rinde promedio de 30,8 quintales por hectárea, que permitiría alcanzar los 48 millones de toneladas. De concretarse, el volumen quedaría 1,5 millones por debajo del ciclo anterior.
Maíz: ilusión atada al cielo
Para el cereal, el momento clave pasa por la floración de los planteos tardíos. En ese punto, la disponibilidad de agua define gran parte del potencial.

“Resultan clave las lluvias de los próximos diez días para sostener la estimación maicera sobre Córdoba y frenar el deterioro de los maíces en la provincia de Buenos Aires”, remarcó la BCR.
Por ahora, la entidad mantiene la previsión de 62 millones de toneladas, un salto significativo respecto de la campaña pasada. Esa cifra implica un aumento del 24% y contempla una superficie sembrada de 9,75 millones de hectáreas, con unas 8,05 millones destinadas a la cosecha comercial.
Una carrera contra el tiempo
El mercado climático ya empezó a jugar su partido. Cada actualización de los modelos es seguida de cerca por productores, asesores y operadores, conscientes de que el margen para sostener los potenciales es cada vez más estrecho.
La ventana es clara: dos semanas. En ese lapso se definirá si la campaña logra afirmarse en los números actuales o si el ajuste será inevitable.
